Una vez probado en la caja de resonancia a la que está destinado, y antes de su montaje definitivo para la aplicación de las cuerdas, el bastidor debe ser perforado.
Después se alisa con masilla y se lija con grano fino, tras lo cual se acaba con pintura dorada.
Por último se aplican los pernos, grapas y puntas que sujetarán las cuerdas.
Tras esta operación, el bastidor de hierro se puede introducir y fijar en la caja.
